Si ha estado en una consulta recientemente, probablemente haya escuchado algunos recordatorios sobre su presión arterial y colesterol. La mayoría de las veces, esas cifras se relacionan con el riesgo de accidente cerebrovascular o la prevención de un ataque cardíaco.
Pero los investigadores están descubriendo que también ofrecen pistas importantes sobre la salud cerebral, la memoria y la capacidad de pensamiento a largo plazo. Entender tus valores te da la oportunidad de cuidar tu cerebro, no solo tu corazón.
Cómo afecta la presión arterial al cerebro con el tiempo
Los problemas de presión arterial no afectan al cerebro de la noche a la mañana. Actúan lentamente. Según décadas de investigación, la hipertensión arterial en la mediana edad desempeña un papel importante en el riesgo de demencia en el futuro.
Una revisión publicada en The British Journal of Psychiatry reveló que las personas que desarrollaron demencia a menudo habían tenido hipertensión arterial años antes, mucho antes de que aparecieran los problemas de memoria. En ese momento, es posible que se sintieran bien. Pero a lo largo de las décadas, la presión arterial elevada fue debilitando silenciosamente los pequeños vasos sanguíneos que irrigan el cerebro. Los vasos sanguíneos dañados implican una menor irrigación sanguínea al cerebro y una mayor dificultad para eliminar las proteínas dañinas relacionadas con la enfermedad de Alzheimer.
Los investigadores también han descubierto que los patrones importan más que una sola lectura. Un estudio publicado en el Journal of the American Heart Association reveló que las personas cuya presión arterial fluctuaba considerablemente entre visitas tenían un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Esto ocurría incluso cuando su presión arterial promedio no parecía especialmente alta. Las fluctuaciones drásticas estresaban el cerebro.
¿Qué significa esto para ti? Un control constante tiene mayor impacto que perseguir un número perfecto.
Por qué los objetivos de presión arterial cambian con el tiempo
A medida que avanza la vida, el debate sobre la presión arterial se vuelve más matizado.
Las revisiones publicadas en Frontiers in Cardiovascular Medicine demuestran que la hipertensión arterial en adultos mayores puede aumentar el riesgo de demencia. Asimismo, una presión arterial demasiado baja puede generar sus propios problemas. En algunas personas, la presión arterial disminuye de forma natural en los años previos al diagnóstico de demencia. Esta disminución puede reflejar cambios que ya se están produciendo en el cerebro, no necesariamente una mejoría.
Esta es una de las razones por las que los médicos suelen ajustar los objetivos del tratamiento a medida que las personas envejecen. Un valor más bajo no siempre es mejor. Una cifra que tenía sentido a los 55 años puede no ser el objetivo correcto a los 75. Su equipo de atención médica analiza su presión arterial, además de cómo se siente, su estabilidad al caminar y cómo responde su cuerpo día a día.
Cómo la edad altera la relación entre el colesterol y la demencia
El colesterol sigue un patrón similar. Un amplio estudio publicado en The Lancet Healthy Longevity siguió a casi dos millones de adultos durante más de 20 años. Los investigadores descubrieron que un nivel elevado de colesterol LDL (colesterol malo) en la mediana edad se asociaba a un mayor riesgo de demencia muchos años después, incluyendo la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular. La relación era más fuerte cuando el colesterol se medía antes de los 65 años y la demencia se desarrollaba una década o más después. Esta discrepancia sugiere que el colesterol contribuye a un daño lento y acumulativo, en lugar de actuar como un desencadenante repentino.
En cambio, los niveles de colesterol medidos en etapas posteriores de la vida revelan una realidad diferente. Un análisis publicado en Dementia and Geriatric Cognitive Disorders examinó datos de adultos mayores de 60 años y no halló una relación consistente entre los niveles de colesterol y el riesgo de demencia en la vejez.
El colesterol parece influir en la salud cerebral en etapas más tempranas de la edad adulta. En la vejez, un colesterol más bajo puede reflejar el envejecimiento o cambios de salud subyacentes. Un resultado de laboratorio cobra mayor sentido cuando se analiza en contexto.
Cuando los vasos sanguíneos se rompen, el pensamiento sufre
¿Cómo afectan la presión arterial y el colesterol al pensamiento? A través del flujo sanguíneo.
Cuando los vasos sanguíneos están sanos, el oxígeno y los nutrientes llegan al cerebro de forma eficiente, lo que favorece una cognición clara. Sin embargo, cuando los vasos sanguíneos se dañan por la hipertensión, el colesterol alto o ambos, el flujo sanguíneo disminuye. Con menos oxígeno y nutrientes, el cerebro sufre dificultades. Esto puede causar deterioro cognitivo vascular, que abarca desde cambios sutiles en el pensamiento hasta demencia vascular completa.
El panorama a menudo se complica. Muchas personas desarrollan demencia mixta, donde el daño vascular se acompaña de cambios cerebrales relacionados con el Alzheimer. En estos casos, los problemas vasculares agravan los síntomas. La pérdida de memoria se agudiza, el pensamiento se ralentiza aún más y la independencia disminuye más rápido que cualquier afección por separado.
Ese es el reto. Pero hay muchas cosas que puedes controlar.
Formas prácticas de apoyar tu cerebro
Puedes tomar medidas para proteger tu salud vascular desde hoy. Los hábitos pequeños y constantes se acumulan con el tiempo.
- Conozca sus números y realice un seguimiento de las tendencias. Una medición es solo una instantánea. Lo que importa más es el patrón a lo largo del tiempo.
- Hable con su médico sobre qué objetivos son adecuados para usted. A medida que envejece, sus objetivos podrían tener que cambiar, especialmente si tiene problemas de equilibrio, mareos o caídas.
- Apoye su salud vascular todos los días. Movimiento, alimentación saludable para el corazón, buen sueño y manejar el estrés Todo esto ayuda a mantener el flujo sanguíneo hacia el cerebro.
Realizarse pruebas de detección y avanzar en la investigación
No existe una forma garantizada de prevenir la demencia. Sin embargo, proteger los vasos sanguíneos sigue siendo una de las herramientas más eficaces que tenemos para promover la salud cerebral a largo plazo.
Hoy en día, contamos con mayor conocimiento y la capacidad de actuar con mayor anticipación y con mayor prudencia que nunca. La investigación continúa perfeccionando el significado real de un buen control en las diferentes etapas de la vida. Los nuevos hallazgos dependen de la disposición de las personas a participar y aprender más sobre su propia salud cerebral a lo largo del camino. Ahí es donde entra la investigación.
At Charter ResearchLos pacientes voluntarios desempeñan un papel directo en el avance de la investigación sobre la memoria. A través de ensayos clínicos y programas de evaluación de la memoria, los voluntarios también reciben evaluaciones cognitivas y un posible acceso temprano a nuevos tratamientos que pueden mejorar la atención para las generaciones futuras.
¿Tienes curiosidad por saber más sobre tu memoria o te interesa participar en investigaciones de prevención? Estamos aquí para ayudarte a ti y a tu familia. Llámanos para obtener más información sobre las pruebas de memoria y las oportunidades de estudio disponibles.
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